lunes, 11 de junio de 2012

Capítulo VIII ¿Estéril?



Título: ¿Estéril?

Categoría: M

Disclaimers: Los personajes son de la ingeniosa Stephenie Meyer, y algunos de mis invenciones. Yo solo juego con ellos en mi maniática mente.

Summary: Isabella tenía miedo de que su matrimonio se acabará, especialmente desde que se había dado cuenta que no podía darle un hijo

Capítulo VIII

La sorpresa es el móvil de cada descubrimiento.
Cesare Pavese

Dos rayas rojas…Positivo…Dos rayas rojas…

— ¡Oh Dios mío! —exclamo cayendo de rodillas en el suelo, mientras una cascada de lágrimas inundaban sus mejillas. —Voy a ser madre…Gracias Señor, gracias. — susurro Bella presa de felicidad.

Presurosa y con las manos temblorosas alcanzo su teléfono celular. En el segundo timbrazo escucho la voz de su marido por el auricular.

— ¿Sucede algo mi amor?

El sollozo de Isabella altero a Edward, quien gritando órdenes  de volver a casa colgó el teléfono, impidiendo que su esposa se explicara.

Bella bajo las escaleras y se sentó a esperarlo en la entrada, sabia que no demoraría menos de unos veintes minutos en llegar.

—Isabella—el grito de Edward mostraba lo alterado que estaba—Aquí estas pequeña—susurro al verla sentada en el pequeño recibidor. — ¿Qué ha pasado? ¿Por qué sollozabas? ¿Te sientes mal otra vez?

La cantarina risa de Bella, desconcertó a Edward.

Hace unos minutos lloraba desconsolada—Pensó confundido por los cambios de humor de su amada esposa.

—Cálmate vida mía—murmuro Bella besando su frente con cariño.

Edward no entendía absolutamente nada.

—Es cierto estaba llorando muy alterada, no fue en ningún momento mi intención asustarte—siguió diciendo
—Lloraba por una noticia maravillosa. —le comunico esta con una sonrisa.

— ¿Maravillosa? —inquirió dudoso.

—Sí…es maravillosa—dijo con una risita que le llego al alma—La quieres despacio o de sopetón (*)

—La quiero ya—exigió su marido ansioso.

—Seremos padres—rio Isabella encantada—Vamos a tener un hijo.

El rostro de Edward no traslucía expresión alguna, lo que alerto un poco a Bella. ¿Acaso no lo alegraba la llegada de un nuevo miembro a la familia?

—Yo…—susurro atónito— ¿Estás segura?

—La prueba es cien por ciento fiable—respondió Bella sonriente.

—Un hijo, un bebé—murmuro con el indicio de una sonrisa en su cara. —Tendremos un bebé mi amor—reacciono por fin abrumado por tanta dicha tomando a su mujer entre sus brazos.

Isabella luego de hacerse una prueba de sangre que le confirmara lo que ellos ya sabían, planeo la mejor forma de darle la noticia a su hijo Danilo, procurando que el pequeño no se sintiera amenazado por la pronta llegada de un nuevo miembro a la familia Cullen.

Lo llevo a un zoológico al cual el pequeño siempre había soñado ir. Miraron jirafas, leones, tigre, iguanas, etc. Cada vez que Danilo descubría un nuevo animal que solo había admirado por imágenes saltaba emocionado, rogándole  a su madre le tomara fotos para no olvidar nunca aquel día.

— ¿Has visto ese león mamá? —exclamaba fascinado, mientras Bella intentaba que se sentara en una banca.

—Lo he visto corazón—le respondió está risueña. —Ahora queda tranquilo un momento, debes almorzar algo y mamá tiene que contarte algo. —le entrego un emparedado y una vasija repleta de nuggets.

—Yupii—rio el niño de cabellos rubios y ojos verdes—Mi emparedado favotito.

—Favorito—lo corrijo Bella peinando con sus dedos su desordenado cabello, tarea que era imposible como en el caso de su padre. —Come y cuando termines hablamos ¿Sí? —dijo cariñosa.

Danilo asintió con vehemencia.

—He terminado—anuncio el pequeño veinte minutos después. —Dime ya mamá.

—Eres muy impaciente—lo regaño Bella con una sonrisa. —Bien, cuando tu eras más chiquito estuviste en el vientre—le indico señalando su panza—Creciste allí nueve meses y luego viniste al mundo.

El niño la observaba como si le estuviese hablando otro idioma.

—Bueno corazoncito, mamá va a tener un bebé—le explico acariciando las mejillas regordetas del pequeño. —Vas a tener un hermanito o hermanita  a quien cuidar y poder jugar con ella. —termino de decir nerviosa.

El pequeño frunció el entrecejo, pensativo.

—No lo querré jamás—exclamo de repente molesto, dejando a Bella atónita.

—Danilo ven aquí—lo llamo con voz ahogada a causa de las lagrimas que pugnaban por salir—Danilo
—repitió corriendo tras él, quien iba desaforado empujando a quien encontraba a su paso por el parque del zoológico.

Bella suspiro tranquila al ver aparecer a Edward quien con una agilidad asombrosa tomo al pequeño y lo apretó contra su pecho.

Los sollozos de su hijo le partieron el corazón, quiso abrazarlo de inmediato al verlo a salvo en los brazos de Edward, pero este le hizo una seña a que esperara que se tranquilizara un poco.

— ¿Qué pasa campeón? —pregunto Edward con tacto como si no supiese lo que estaba pasando.

Danilo aferro sus brazos al cuello de su padre, soltando un gemido lastimero.

—No querré al nuevo bebé, el me quitara a mi mamá, lo hará. —gimoteo separándose de su padre y limpiando con su manita su cara mojada por las lágrimas.

—No lo hará renacuajo—dijo Bella arrodillándose a su altura. —Los querré a los dos por igual, porque ambos son mis hijos. Al principio el necesitara muchos cuidados, como cuando tu eras chiquitito, pero para eso estarás tú que eres su hermano mayor, y nos ayudarás a papá y a mí a cuidarlo.

— ¿Seguro que no dejaras de quererme?

—Por supuesto que no mi vida, yo te querré siempre.

Las carcajadas del pequeño por los besos de Bella,  alegraron el corazón de sus padres.

Dos semanas después, los esposos Cullen se encontraban en un cuarto oscuro solo iluminado por la tuene luz de el monitor.

—Ese es el sonido del corazón de tu bebé Bella—dijo el doctor Gerandy subiendo el volumen. —Su ritmo cardiaco es normal para las semanas que tiene, así que no debes preocuparte porque lata tan rápido.

Isabella suspiro, sacudiendo la cabeza embargada por una emoción inexplicable. Aquel puntito que aparecía en el monitor era lo que había deseado tanto, y al escuchar el sonido de su pequeño corazoncito por fin se había convencido que era real.

—Santo cielo Isabella—le dijo Edward con la voz ligeramente quebrada; apretando con fuerza sus dedos entrelazados. —Cuanto te amo, gracias por darme este regalo.

Ella acaricio con la mano libre el cabello de su marido, sonriéndole con ternura. Luego de tanto sufrimiento, al creer que podría ser estéril, por fin la vida le daba una luz de esperanza.

—Imprimiré unas copias y podrás llevarte el CD con las imagines, y también con el sonido del corazón del bebé—informo el doctor saliendo de la salita, dejándoles un poco de intimidad.

Edward no apartaba los ojos de la pantalla, donde el doctor había dejado en pausa una imagen de su hijo.

—Mis padres llegan la próxima semana mi amor—dijo un alegre Edward—Mi madre no quiere perderse nada relacionado con la llegada de su segundo nieto.

—Lo sé, me ha enviado un email para que le ayude a encontrar una casa cerca a la nuestra—dijo Bella—Danilo se pondrá como loco de contento al verla.

—Claro que sí—rio Edward—Llegara su fan y consentidora número uno.

Esme Cullen, la madre de Edward hacia delicias del pequeño Danilo, era simplemente su adoración no había día desde que supo de su existencia que no llamara para pasar unos treinta o más minutos hablando por teléfono con él.

—Aquí tienen—dijo el docto Gerandy interrumpiéndolos—Nos vemos el próximo mes para otro chequeo y te diré que día hacemos la próxima ecografía.

 —Gracias doctor—Edward estrecho su mano con el médico.

—La enfermera te dará una bolsa con algunas cajas de pastillas y una receta para cuando estás se terminen.

—Muchísimas gracias.

Isabella le dio un fuerte abrazo.

Al salir del consultorio una agradable enfermera les entrego la bolsa llena de medicamentos y explico a Bella como debía tomarlos.

Cuando esperaban a que el valet parquin trajera su auto los interrumpió una voz ronca.

—Nos volvemos al encontrar—dijo.

Edward gruño al ver de quien se trataba.

©  Luissy García 2011.  Todos los derechos reservados.


viernes, 8 de junio de 2012

Adelanto de ¿Estéril?


—Ese es el sonido del corazón de tu bebé Bella—dijo el doctor Gerandy subiendo el volumen. —Su ritmo cardiaco es normal para las semanas que tiene, así que no debes preocuparte porque lata tan rápido.

Isabella suspiro, sacudiendo la cabeza embargada por una emoción inexplicable. Aquel puntito que aparecía en el monitor era lo que había deseado tanto, y al escuchar el sonido de su pequeño corazoncito por fin se había convencido que era real.

—Santo cielo Isabella—le dijo Edward con la voz ligeramente quebrada; apretando con fuerza sus dedos entrelazados. —Cuanto te amo, gracias por darme este regalo.

©  Luissy García 2011.  Todos los derechos reservados.

martes, 17 de abril de 2012

Capítulo VII ¿Estéril?


Título: ¿Estéril?

Categoría: M

Disclaimers: Los personajes son de la ingeniosa Stephenie Meyer, y algunos de mis invenciones. Yo solo juego con ellos en mi maniática mente.

Summary: Isabella tenía miedo de que su matrimonio se acabará, especialmente desde que se había dado cuenta que no podía darle un hijo

Capítulo VII

Prueba

De todos los derechos de una mujer, el más grande es ser madre.

El doctor declaro de alta a Isabella a los tres meses que pasaron luego de la operación. Lo cual la lleno de optimismo, pues sentía que esta vez las cosas irían bien.

Con una sonrisa se dirijo a la oficina de su esposo, quería compartir su alegría con él. Aliso su vestido con nerviosismo. Iba vestida con un traje gris oscuro de Armani.

 No sabía como expresarle a Edward el motivo principal de tanta felicidad por la dada de alta.

—Buenos días Zafrina—saludo con una sonrisa a la secretaria de su marido. —Mi esposo ¿está ocupado?

Zafrina una mujer de unos cuarenta años de tez morena, que llevaba años trabajando para los Cullens le sonrío con afecto.

—Buen día señora Isabella, no está ocupado en estos momentos y si la anunciará me mataría. —río al recordar cuando Edward le había advertido que todo lo que tuviera que ver con esposa y familia era lo más importante en su agenda.

—Cuantas veces tengo que decirte que me llamas Isabella o Bella, Zafrina. —la regaño cariñosamente Bella.

—Puedes pasar Bella—dijo Zafrina con un guiñó. —Le alegrarás la mañana.

—Me imagino que está un poco gruñón. —adivino Bella haciendo una mueca graciosa con sus labios.

—Has dado en el clavo, la cita que tenía prevista a primera hora nunca llego y ni siquiera se tomo el tiempo de cancelar y eso le agrio la mañana, pues se trataba de un hotel que hace rato quiere comprar.

—Intentare que regrese su buen humor. —musito Bella entrando a la oficina de su marido.

Edward se encontraba concentrado escribiendo algo en el computador, por lo que no noto cuando Isabella abrió la puerta.

—Te ves tan sexi trabajando. —susurro Bella cerrando la puerta.

Con una sonrisa torcida Edward se puso de pie y se acercó a su esposa tomándola de la cintura para besarla con pasión contenida. Bella respondió eufórica pasando sus manos por el cuello de él y apartando su boca para morder su hombro.

—No te esperaba por aquí amor. —murmuro Edward subiendo la falda del vestido de Bella, para acariciar el interior de sus muslos. —Siempre tan lista....tan húmeda. —susurro acariciando el centro de su feminidad.

Bella abrió más las piernas y cuando Edward introdujo dos dedos en su centro, las cerro con fuerza aprisionándolos, sus largos dedos eran magníficos y provocaban sensaciones esplendidas en cada célula de su cuerpo.

—Más rápido—exigió presa del deseo.

—No—dijo de pronto Edward sacando los dedos del interior de Bella.—¡Cielo Santo! no puedo creer como he perdido la cabeza en tan solo unos minutos, tu salud es mi prioridad y la he dejado de un lado a causa de mi deseo por ti.—mascullo para sí mismo.

Bella esbozo una sonrisa. Edward siempre había sido tan cuidadoso.

—Ya no debes preocuparte por mi salud.

Edward la miro confundido.

 —No debes preocuparte. —continuo Bella—El médico me ha dado de alta, lo que quiere decir luz verde para tener sexo.

Las mejillas de Isabella se cubrieron de rubor.

—Eso es fantástico mi vida—susurro Edward al tiempo que levantaba el vestido rompiendo con un jalón las bragas de su esposa—Extraño tanto estar dentro de ti.

— ¡Oh...!sí.....sí, sí, sí— gimió sintiendo como entraba en su centro cada centímetro del falo de su marido—Esto es maravilloso.

Edward la beso en la boca extendiendo su cuerpo sobre el de ella, besó sus pechos por encima de vestido y con un rápido movimiento quito la estorbosa tela que cubría el cuerpo de su mujer.

—No llevas sujetador—espeto frunciendo el ceño.

—El vestido no lo necesita—susurró Bella, y le rodeó el cuello—Deja ya de hablar.

Con cuidado Edward empezó a moverse dentro de ella, al tiempo que acariciaba y lamia sus pezones succionándolos como si se le fuese la vida en ello, llevando así a Bella al paroxismo del placer.

El empuje era suave por momentos y rápido por otros. En un momento él presiono con fuerza, para luego salir con mucha lentitud. Ella se quejo con un gemido, que provoco que el cuerpo de él se moviera casi con violencia llevándolos a ambos a la cumbre del placer.

—Esto ha sido maravilloso—susurro Bella con la respiración entrecortada—Espero que Zafrina no nos haya oído.

La carcajada de su marido resonó en la habitación.

….


Bella llevaba cinco días con nauseas y vómitos matutinos, que la mantenían preocupada. No quería hacerse de falsas ilusiones después de todo lo que había sufrido a causa de la endometriosis y si la prueba que reposaba en un cajón del baño resultaba ser negativa.

Sacudió su cabeza alejando los pensamientos negativos.   

Espero a que su esposo saliera a la reunión y que Danilo a pasear al parque con su niñera, alego un terrible dolor de cabeza para no asistir a la salida. El hermoso niño protesto, pero acepto que su madre no se encontraba bien.

Odiaba mentirles a Edward y a su pequeño bebé también, no le gustaba para nada que entre ellos hubiera secretos. Pero estaba se hacia necesario, no quería que el pasara por la decepción si se daba el caso que todo fuese producto de una falsa alarma.

—Se recomienda que se haga la prueba al despertar, pues la primera orina que por la mañana expulsas es la más útil, pues contiene grandes cantidades de hCG. —leyó Isabella con voz temblorosa.

Con cuidado Bella abrió la prueba evitando dañarla y se encerró en el baño. Sabía que Edward no andaba cerca pues esa mañana había salido muy temprano a una reunión para adquirir una nueva cadena de Hoteles en Sudamérica.

Los veinte minutos que explicaban en las indicaciones se hicieron eternos. Bella jamás se había sentido tan ansiosa en su vida. Camino de un lado a otro, se sentó en todos los rincones que le permitía el baño y con una profunda inspiración levanto la barrita blanca.

Dos rayas rojas…Positivo…Dos rayas rojas…

— ¡Oh Dios mío! —exclamo cayendo de rodillas en el suelo, mientras una cascada de lágrimas inundaban sus mejillas. —Voy a ser madre…Gracias Señor, gracias. — susurro Bella presa de felicidad.  

©  Luissy García 2011.  Todos los derechos reservados.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Adelanto de ¿Estéril?

 




 Adelanto del Próximo Capítulo de ¿Estéril?


—Se recomienda que se haga la prueba al despertar, pues la primera orina que por la mañana expulsas es la más útil, pues contiene grandes cantidades de hCG. —leyó Isabella con voz temblorosa.

Con cuidado Bella abrió la prueba evitando dañarla y se encerró en el baño. Sabía que Edward no andaba cerca pues esa mañana había salido muy temprano a una reunión para adquirir una nueva cadena de Hoteles en Sudamérica.

Los veinte minutos que explicaban en las indicaciones se hicieron eternos. Bella jamás se había sentido tan ansiosa en su vida. Camino de un lado a otro, se sentó en todos los rincones que le permitía el baño y con una profunda inspiración levanto la barrita blanca.

Dos rayas rojas…Positivo…Dos rayas rojas…

— ¡Oh Dios mío! —exclamo cayendo de rodillas en el suelo, mientras una cascada de lágrimas inundaban sus mejillas.